El garaje de la Comunidad, y como evitar problemas con tus vecinos

23 | 03 | 2015
Consells

Para cualquier Comunidad de Vecinos son cotidianos los problemas de convivencia en el garaje, aunque realmente son situaciones muy fácilmente solucionables. La primera norma que debería imponerse es que el garaje no es una zona privada, si no una zona comunitaria de uso compartido, delimitada por una líneas pintadas en el suelo. Con sentido común se evitan la mayoría de problemas de convivencia.
 
Las situaciones se repiten, con independencia del número de vehículos, del perfil de los vecinos, de la ubicación geográfica o de cualquier otra característica por la que quisiéramos analizar la problemática.
 
Estos son los más frecuentes, y las propuestas más comunes para evitarlos:
No esperar a que se cierre la puerta. Este problema hace años no existía, cuando la puerta de vehículos se tenía que abrir y cerrar a mano. Con la llegada de los motores, y la comodidad del mando a distancia, apareció una prisa que antes no existía: la de no esperar a que la puerta esté completamente cerrada. En todos los garajes hay algún usuario (propietario o no) que no respeta el retardo de cierre automático de la puerta de vehículos, cuando generalmente son unos segundos o un acto tan sencillo como accionar el mando a distancia para adelantar el proceso. Con este sencillo hábito se pueden evitar la entrada al garaje de personas ajenas a éste, generalmente para nada bueno. 
La utilización fuera de los límites de la plaza. ¡NO SE PUEDE! y aunque al usuario en cuestión no se lo parece, a algún otro vehículo seguro que le molesta en alguna de las maniobras, y no tiene culpa. Sin tener en cuenta a los conductores que tienen dificultades para estacionar su vehículo sin molestar a los que lo hacen a su alrededor, es muy frecuente encontrarse dos situaciones:

El vecino que ha cambiado el coche, por otro de mayor envergadura, sin pensar que la plaza de garaje no se 
adapta al vehículo. Lo lógico es pensar en la convivencia, o mejor, los problemas de convivencia, que va a ocasionar el sobrepasar los límites de la plaza, antes de decidir el cambio de vehículo, que sería el orden correcto de la toma de decisiones. Una vez consumado el error, solo queda convencerle de que busque un lugar alternativo para el estacionamiento de su flamante coche.
Moto y coche, no caben. Es una cuestión de física, aunque también difícil de hacer comprender al vecino que se ha comprado una moto nueva y no le cabe también en la plaza. Conviene utilizar la misma estrategia persuasiva del anterior caso.  
Utilizar la zona comunitaria junto a mi plaza. Aunque parezca que esa zona no es nadie, sí: es de la Comunidad, y como el resto de zonas comunes, no se puede utilizar con caracter privativo.
Utilizar la plaza de garaje como un trastero. Para esto están los trasteros (privados o como los de bluespace) o los armarios homologados. Muy frecuente es ver como los garajes se utilizan, no solo para guardar la bicicleta (que colgada en la pared es el lugar ideal), si no para dejar allí cualquier cosa, desde una tabla de surf, la baca del coche, o bidones de pintura que han sobrado del comedor. El sentido común se debería imponer.
Lavar el coche. Si de casa se baja un cubo de agua y el resto de elementos necesarios, y evitamos dejar rastro de nuestra faena en el garaje, no debe haber problema. Lo que genera conflictos es cuando deja todo el garaje lleno de la suciedad que le sobraba al vehículo, o se utilizan servicios comunitarios (electricidad o agua) para el uso privado. No me imagino al propietario de una planta baja con jardín utilizando el agua del contador comunitario para regar sus plantas, o la electricidad de la escalera para segar el césped. Con una comparación basta: si esto mismo se hace en la calle, la sanción de la policía local es evidente. 
El garaje no es Montmeló. Todos sabemos la prisa que llevamos todo el día, pero nuestros vecinos no tienen la culpa. Circular en primera velocidad los pocos metros (o muchos) que distan la puerta de entrada de nuestra plaza, o hacerlo a 50 km/h, no suponen más de unos segundos de diferencia, muchísimo menos del tiempo que hemos estado detenidos en el último semáforo. Las consecuencias de atropellar a un niño o colisionar con otro vehículo en el garaje hacen evidente que no merece la pena. No hace falta colocar una señal de 10 km/h; el sentido común debe prevalecer a la prohibición.

Otros consejos no menos interesantes:
La puerta automática debe tener un sensor de presencia en el umbral, pero si tiene apertura abatible (la mayoría), es posible que no detecte un vehículo estacionado en la zona de maniobra de cierre y apertura. Conviene conocer en que punto sucede esto (generalmente cuando al salir del garaje hay que esperar al paso de peatones, …) o estudiar la mejor colocación del sensor para mejorar su funcionamiento.
No dejar llaves ni mandos en el interior del coche. Es muy frecuente que si entrasen a robar, se los lleven (aunque no se lleven el coche), en cuyo caso les estaríamos facilitando que vuelvan cuando quieran, a no ser que recodifiquemos el sistema y los mandos de todos los vecinos.
Un vecino no puede instalar una cámara de TV (de verdad) en una plaza del garaje. La grabación de una zona común (el garaje es comunitario) está prohibida, a no ser que se haga con acuerdo de la Comunidad de Propietarios y debidamente legalizada (Ley de Protección de Datos).
Las instalaciones (cuadro de luces, ventilación, alarmas, extintores, …) solo deben ser manipuladas por personal cualificado.
Si proteges alguna columna o pilar junto a tu plaza, recuerda que las instalaciones son comunitarias; puedes hacerlo, sin que parezca un circo.